BIOGRAFÍA


Empezar a escribir sobre tu obra siempre es complicado. Sobretodo porque con el paso del tiempo ves los diferentes trabajos bajo otra perspectiva. Considero mi trayectoria artística como un constante impulso por entenderme a mi mismo, a mi entorno y a mi época. Mis diferentes proyectos no siguen una evolución lógica, porque en el fondo están basados en mi propia evolución como individuo. Siempre he trabajado e investigado para entender diferentes momentos en mi vida personal y social, que han ido pasando por muy diferentes etapas. Veo mi trabajo como una especie de diario, donde he querido transformar mi visceralidad en un diálogo visual y conceptual para entender un poco mejor todo lo que rodea a las contradicciones humanas contemporáneas.

Mis proyectos artísticos siempre han intentado plasmar una lucha entre individuo y sociedad. Conceptos como el éxito social, la importancia de la imagen o la búsqueda incesante de la novedad y el cambio se han transformado en los motores que mueven nuestras vidas, aspiraciones y sueños hacia un objetivo: la felicidad.

Mis proyectos analizan estos valores a través de muy diversas disciplinas como la fotografía, el video, la instalación, etc. En ellos mis personajes se apropian de muy diferentes estructuras sociales para poner en evidencia su propia artificialidad, y como estos conceptos están transformando nuestra propia realidad como individuos.

Se puede apreciar fácilmente en mi obra el paso del tiempo y el cambio de actitud ante la vida y la sociedad desde una etapa más adolescente y radical a otra más madura y serena, muchas veces con melancolía y otras con curiosidad.


Bajo estas premisas empecé mi trayectoria artística en el año 2001 trabajando sobre el análisis de lo que yo denominé la “Star Generation”: una nueva generación adolescente (como yo en aquel momento) que ha rechazado todo los valores de la tradición, donde el pasado y el futuro no existen, solo el presente. En este entorno los personajes sociales han perdido todo valor del esfuerzo y el sacrificio en un entorno centrado en el puro hedonismo.

Las discotecas, las marcas, la imagen… se han convertido en la única realidad posible, la única forma de ser aceptados y a la vez destacar del resto en una sociedad basada en el mundo de las apariencias. De esta forma la artificialidad es tomada como territorio legítimo de apropiación y creación de nuevos discursos para entenderse un poco mejor a ellos mismos dentro de una identidad social.


Con mi serie “Lost in Paradise” (Lucas Carrieri Art Gallery 2010, Berlin) abro una nueva etapa, directamente influenciada por la crisis económica internacional y cómo ésta ha puesto en evidencia lo irreal de un sueño, cambiando así la forma de ver a la sociedad y a nosotros mismos.

Mis últimos trabajos son testigo de nuestra propia ficción. Los personajes han sido substituidos por simples representaciones de ellos mismos sobre cartón: protagonistas silenciosos en la búsqueda de nuevos diálogos sobre la sociedad, las relaciones humanas y los propios sentimientos.

La imaginación y la fantasía se convierten en la herramienta idónea para construir una nueva dialéctica de la realidad que poco a poco irá transformando al cartón en carne, y a la ficción en una nueva forma de entendernos a nosotros mismos.




BIOGRAPHY


Explaining ones own work has never been easy. Specially when you look at your different works from another perspective as the time goes by. I consider my artistic trajectory as a constant impulse to understand myself, my environment and my time. My different projects don’t follow any particular evolution because they are based on my own evolution as an individual. All the work and research I have done have been focused on understanding different moments of my personal and social life, that have gone through quite different stages. I see my work as a sort of diary where I have tried to transform my gut feelings into a visual and conceptual dialog to have a better understanding on contemporary human contradictions.

My artistic projects have always tried to reflect the struggle between the individual and society. Concepts like social success, the importance of the image or the constant search for change and novelty have turned into the motor that drives our lives, ambitions and dreams towards one objective: happiness.

My projects analyze those values through very diverse disciplines like photography, video, installations, etc. where my characters adopt very different social structures to reveal how artificial they are and how these concepts transform our own reality as individuals.

You can easily appreciate the passing of time and a change of attitude towards life and society in my work, from a more radical and adolescent period to a more calmed and mature one, sometimes with melancholy and others with curiosity.


I started my artistic trajectory under these premises in 2001, working on the analysis of what I called the “Star Generation”: a new teenage generation (like myself at that time) that has rejected the traditional values and only cares for the present while ignoring the past and the future. In this environment the social characters have lost any sense of effort and sacrifice as everything is based on pure hedonism.

Discotheques, brands and the image have become the only possible reality, the only way of being accepted and, at the same time, to stand out in a society based on appearances. This is how artificiality is taken as a legitimate territory of appropriation and creation of new discourses to understand themselves better within a social identity.


With my series “Lost in Paradise” (Lucas Carrieri Art Gallery 2010, Berlin) I open a new stage under the direct influence of contemporary international events that reflected how unreal a dream was, changing the way we see society and ourselves.

My last projects witness our own fiction. The characters have been replaced by simple carton representations of themselves: silent main characters looking for new dialogs about society, human relationships and about their own feelings.

Imagination and fantasy become the ideal tool to build a new dialectic of reality that will slowly transform carton into flesh and fiction into a new way of understanding ourselves.